martes, 22 de junio de 2010
Noche
Desesperación. Pausa, una lágrima resbala por la mejilla. Preguntas sin respuesta impiden que concilies el sueño. Echas de menos todo lo que tuviste y perdiste, todo lo que no tienes y quieres. Más vueltas, el sudor recorre un cuerpo angustiado. Cada segundo retumba en tu cabeza, como si se tratase del ruido de un martillo en el pavimento, y deseas que se pare, que te dé un respiro. Horas ahogadas en un mar de autocompasión. Los primeros rayos de sol entran por tu ventana. El canto de los pájaros parece callar el tic tac del reloj. Toda la frustración parece amainar con el día. Olvidas por momentos la oscura soledad que te oprimía horas antes. Bañada en un río de indiferencia y por ratos de felicidad que se tiñe de negro con el último hilo de luz. Con el silencio de la noche tus pensamientos parecen gritar de nuevo. Deseas que llegue el día, que canten los pájaros. Pero parece que tu condena nocturna se alarga cada vez más. Desesperación...
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