Cuando atardece y te sientas en un banco a observar todo parece distinto. Por un momento imaginas que tu tiempo se para y todos los demás tienen prisa, ajenos a tu mirada llena de ilusión por encontrarse con unos ojos que reflejen esperanza detenida en un instante. Ellos te ignoran, lo ignoran todo. No te sientes parte de esa realidad pero ya estás en ella.
Allí sentada pienso en infectarme de alegría y contagiarte. Me gustaría ser lo que buscas, que me mirases a los ojos y me dieses luz verde. Yo como ellos, suelo ser conformista pero...como me está costando no robarte un beso. Imagino que me contengo por lo que puedo perder. Siempre el miedo.