martes, 22 de junio de 2010

Noche

Desesperación. Pausa, una lágrima resbala por la mejilla. Preguntas sin respuesta impiden que concilies el sueño. Echas de menos todo lo que tuviste y perdiste, todo lo que no tienes y quieres. Más vueltas, el sudor recorre un cuerpo angustiado. Cada segundo retumba en tu cabeza, como si se tratase del ruido de un martillo en el pavimento, y deseas que se pare, que te dé un respiro. Horas ahogadas en un mar de autocompasión. Los primeros rayos de sol entran por tu ventana. El canto de los pájaros parece callar el tic tac del reloj. Toda la frustración parece amainar con el día. Olvidas por momentos la oscura soledad que te oprimía horas antes. Bañada en un río de indiferencia y por ratos de felicidad que se tiñe de negro con el último hilo de luz. Con el silencio de la noche tus pensamientos parecen gritar de nuevo. Deseas que llegue el día, que canten los pájaros. Pero parece que tu condena nocturna se alarga cada vez más. Desesperación...

sábado, 12 de junio de 2010

I miss you =)

-Pásate por mi casa este fin de semana
Fue lo último que pude decirte antes de que te fueras. Creo que aún no lo he asimilado del todo. No se quien ha inventado este sistema pero está defectuoso. Cuantas cosas sin decir, cuantos momentos imaginarios he construido desde ese día, como he cambiado y que igual sigo. Me propuse expresar mis sentimientos por si se me arrebataba la oportunidad y el progreso ha sido mínimo. Quise vivir sin miedos por ti, deseaba construir mi existencia sin temores y no he sido capaz. Me diste una gran lección, me bajaste de las nubes y me mostraste la crudeza de la realidad. Me arrepiento de todo lo que no te he dicho, siento un vacío inmenso por todos los abrazos que no puedo darte, por todo el tiempo que he perdido por tonterías de una niña inmadura y del orgullo. Y justo cuando todo podía volver a ser como antes, te arrancan de mi vida. Cada recuerdo de mi infancia está pintado con tu presencia, y aunque hubo un momento que dejé de verte tan a menudo, sabía que estabas ahí y podía estar contigo cuando me apeteciese. No sé por que hago esto, quizás sea por que he intentado aparentar fortaleza e indiferencia para no ofender a nadie que te quisiese más que yo, y ahora, que otra vez más mi cuerpo se me queda pequeño, necesito sacarlo fuera. Te quiero y jamás te olvidaré. Feliz cumpleaños preciosa =)

martes, 8 de junio de 2010

La libertad de la venganza

-Corre!!!
Le hice caso, me puse a correr. No fui consciente de cuantos minutos me separaban de él, ni cuantos pensamientos pasaron por mi cabeza en ese trayecto. Cuando el cansancio impidió a mis piernas dar un paso más decidí sentarme. Fuera un error, no debería haber huido, tenía que volver y llevarlo de allí conmigo. Tenía que llamar a Geert. Cogí mi colgante y lo hice sonar, ahora tocaba esperar. Deseé que no le pasase nada a Fremont, por muy mal que nos llevásemos él era mi hermano. Unos minutos después un grandioso dragón rojo volaba sobre mi cabeza, la fortaleza y valentía de aquel animal hacían honor a su nombre. Bajó para que pudiera subirme.
-Tenemos que ir a por Fremont, estaba en malas condiciones cuando le dejé
Geert alzó el vuelo, hacía meses que no montaba en su lomo. Lo llamaba solo en casos de emergencia, un dragón llamaba mucho la atención y su piel en el mercado se vendía a alto precio.
-Estamos llegando, ten cuidado, no quiero ser descubierta antes de tiempo.
Mi hermano seguía luchando contra aquellos desgraciados. Esos bandidos habían matado a nuestros padres, les interrumpían en la búsqueda de mi dragón, puro negocio, querían matarlo y enriquecerse a su costa. Fremont nos sacó a Geert y a mi de casa a tiempo. Desde aquella, mi amado dragón se refugiaba en las montañas del sur y nosotros habíamos jurado matar a quienes por dinero habían destruido una familia. No lograba entender el egoísmo de la gente, ni de lo fácil que resultaba matar si de dinero se trataba. Los habíamos seguido durante largo tiempo y encontramos su escondite en un bosque del interior. Cegados por el odio nos inmiscuimos en una lucha que, lejos de cogerlos por sorpresa, casi nos había costado la vida.
Le indiqué a Geert que se escondiese y esperase. Le supliqué que solo entrase en escena si nos veía en peligro. El combate cuerpo a cuerpo no era lo mio así que me acerqué al lugar donde estaba en curso la batalla me oculté entre la maleza y desenvainé mi arco. Fremont había matado a uno de ellos pero aún estaba en clara desventaja, tres hombres lo acorralaban y él se defendía con gran decisión a pesar del notable cansancio. Cogí una de mis flechas, armé mi arco y me concentré. La flecha se hundió en la pierna de un bandido y creó la confusión. Mi hermano aprovechó el momento para asestar un mandoble a uno de aquellos miserables acabando con su asquerosa vida. Cogí otra flecha, esta vez fue directa a la sien de uno de ellos. El último, en un intento fallido de encontrar el origen de aquellas flechas, descuidó la retaguardia firmando así su muerte. Salí de mi escondite para abrazar a mi hermano.
-Ivonne, nunca me haces caso...pero gracias
-¿No te da vergüenza que te salve tu hermana menor?
Geert salió de entre los árboles y vino hacia nosotros. La emoción de Fremont al verle se reflejaba en sus ojos.
-Mi pequeño dragón, como te he echado de menos
-¿Y bien, ahora a donde vamos?
-Nos refugiaremos en las montañas donde Geert ha estado todo este tiempo, he oído que cerca hay un pequeño pueblo que protege a criaturas como nuestro dragón, así no nos sentiremos tan solos.
-¿Y que haremos allí?
-Empezar una nueva vida, lejos de venganzas y el afán de riqueza.
-Eso suena bien. Vamos Geert, quiero empezar a vivir antes del amanecer.
Llegamos con las primeras luces del alba, el pueblo era maravilloso con un tono familiar que invitaba a recorrer sus calles. Nada más pisé tierra ya no quise irme de allí. La gente era amable y además olía a chocolate...como el que hacía mamá.

sábado, 5 de junio de 2010

Tiempo...

Hoy ha sido unos de esos días en el que te das cuenta de como ha cambiado todo, de lo distinta que eres a pesar de no haber transcurrido mucho tiempo y eres consciente de lo mucho que cambiará tu vida, y tú con ella. El pasado me atormenta, el presente me da miedo y el futuro me deprime. El tiempo me está matando. Me gustaba mi yo anterior...o no, la verdad todavía no se muy bien quien soy ni como he llegado hasta aquí, ni si me gusta el cambio, difícilmente puede conocerme alguien en ese estado. Y cuando me acostumbre ya seré otra persona. Nadie logrará conocerme nunca. A lo mejor el tiempo lo aclara todo...lo dudo. Quizás la solución sea no pensar...imposible para mi. Me ahogo en mis emociones, todas ellas contradictorias. Justicia, lealtad, amor...términos tan abstractos que dudo que existan. Me pregunto si el destino y la suerte son reales o si son algo imaginario utilizados como culpables para eses que, como yo, no son capaces de encontrar la respuesta a miles de cosas que pasan a diario. De hecho no creo en la mayoría de los sentimientos que el ser humano dice tener y sin embargo no hago otra cosa que buscar a alguien que tenga lo que no existe, incluso me sorprendo buscándolo en mi misma.¿ De que estábamos hablando? Ah, ya me acuerdo, de parar el tiempo y aclarar mi cabeza, si...creo que era eso.