domingo, 15 de abril de 2012

Guerra de color

Allí estaba, con su halo rojo más intenso y oscuro que nunca. Yo le miraba, desde una distancia prudente, cosa que no sabía por qué hacía si ella no podía verme.

En donde vivía el color del halo lo determinaba todo. Era difícil cambiarlo pero con esfuerzo se podía. Cuando yo empecé a observarla el suyo era negro, eso no eran buenas noticias ya que en general se evitaba a la gente que proyectaba ese color. Pocos conseguían el halo blanco pero cuando tu energía era lo suficientemente buena este se volvía de tu color preferido.

A pesar de todo fue apartando barreras y convirtiendo en rojo lo que era ausencia de color. Le iba bien en general, creció, intentó ver las cosas desde otra perspectiva, evolucionó y creó un círculo de gente con la que estaba bien, a quienes intentaba ayudar y la ayudaban.
Pero un día no lo soportó más, un gesto acabó por hacerle preguntarse en donde estaba el problema. Por más que la vi repetirse que todo iría bien, intentando convencerse de que era una mala racha y nada era tan importante como para sentirse así... los fantasmas y temores de su pasado venían y la abrazaban. Estaba insegura, sus ojos pedían a gritos claridad.
Y yo no podía hacer nada, solo observar como el esfuerzo de los últimos meses se desvanecía y se volvía más oscuro a ratos...

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