martes, 21 de febrero de 2012

Cosas...

Hace unos meses me dije "venga, necesito afrontar las cosas de otra manera". Dejé alguno de mis principios sin fundamento a un lado e hice algo que pensaba que nunca necesitaría. Daño no iba a hacerme, por intentarlo que no quede.

Total, que tienes una charla contigo misma, llegas a la conclusión de que simplemente buscas tranquilidad en tu vida y si no la has encontrado hasta ahora, algo habrá que cambiar para que venga... Organizas prioridades, colocas tu cabecita y hala, a andar bonita!

En fin, que no dices nada. Y te miran como diciendo "esta vive de puta madre" (con perdón por la expresión) y es verdad, en principio no mienten. Les das la razón porque ves que la tienen. Hasta que en un momento dado, te repiten algo que ya sabías, te llaman algo que ya te habían llamado y no lo aguantas, y ese día no te ves tan bien. Da igual, jodida pero contenta que no se diga, a dormir que mañana se ve todo más claro... si, si. Vamos, que hay gente que está infinitamente peor que tú... correcto.
Porque, ¿que vas a hacer? ¿Repetirte que todo va a ir bien sin creértelo mucho, escribir algo sin sentido alguno y que tirarlo por aquí te haga preguntarte por qué lo haces? Pues no, ¿para qué?, pues eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario