No sabía con certeza la razón pero odiaba sentirse ignorada por quien quería. Y ese odio generaba rabia hacia si misma por tener ese pensamiento infantil. Era contradictorio porque siempre le había gustado ser invisible para los demás, cuando todos miran más allá de ti los problemas pueriles son fáciles de esquivar.
En esa ansiada y estúpida búsqueda de si misma recordó que presumía de no crear dependencia por la gente. En una batalla de ideas, ¿cual ganaría?
No hay comentarios:
Publicar un comentario